Piel Social

Fuente: Pixabay

Nuestra segunda piel, lo que usamos a diario, nuestra ropa. Podemos disfrazarnos, cambiar, esconder, dejar ver, cambiar nuestra anatomía, incluso transformarnos en una persona completamente diferente; lo fundamental de la moda es que da un referente de como actuamos. La moda es una característica de la búsqueda de libertad personal, el tipo de prendas que decidimos vestir es un manifiesto de nuestro carácter, de algún modo u otro lo que pensamos y como nos vemos a nosotros mismos, nos diferencia y reafirma como individuos.

En la ciudad encontramos estereotipos de todo tipo, es algo con lo que vivimos en nuestra sociedad día a día. Uno de los estereotipos más comunes es el de género, desde nuestro nacimiento el ser segmentados crea impedimentos y limitantes en la vida en nuestra libertad, forma de pensar y actuar; este modelo a pesar de perjudicarnos es muy rentable económicamente para algunos pocos.

A pesar de que la moda es libertad y expresión los grandes mercados aprovechan esto y solo ven un negocio; nos clasifican como sociedad y nos excluyen si no encajamos en sus modelos económicos y somos anormales si no queremos pertenecer a esa homogenice cultural mediocremente creada por beneficio propio. No solo  nos categorizan por peso, sino por anatomía, edad y género. Desde niños nos inculcan como vestir, los colores que podemos usar y los que no, los estampados y muchas otras cosas que solo diseñados para alimentar los mismos estereotipos que se han venido manejando por varias generaciones y que hoy son tan aceptados por muchos, los mismos que hoy nos hacen juzgar a quien quiere ser “normal” dentro de su naturaleza, ser persona, individuo libre de una categoría organizacional predispuesta con un fin de control social, económico o ideológico.

Hoy no tenemos que seguir ningún modelo, ninguna ideología, ninguna estricta regla de conducta, no tenemos que tratar de ser como alguien más o copiar un estilo de vida, una fachada ajena. Debemos con sencillez y humildad aceptar nuestra propia forma de ser, de pensar, de actuar y estar cómodos en nuestra piel. ¿Por qué sentirse juzgado por alguien que no tiene criterio propio? Sin dejar de lado el respeto claro está, aprendamos a convivir y sobrevivir en esta cultura de prejuicio y ser quienes queremos ser.

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